CAPÍTULO
7
“La
grabación”
Sara que no había bajado a desayunar porque
se encontraba mal, se quedó pensando en lo que había pasado con Ángela. Ella
sabía perfectamente que a Ángela la habían matado, es más, sabía exactamente
cómo y por qué. Lo único que no sabía era quién la había matado. Su habitación
se encontraba al lado de la de Ángela y escuchó todo lo que pasó porque eran
las únicas habitaciones que tenían una puerta comunicante en el armario de
ambas. Empezó a pensar quién y porqué la habría dicho eso. Recordó todo, se
ayudó un poco de la grabación que tenía, pero no podía averiguar de quién de
ellos pertenecía la voz.
Recordó que todo empezó con un
“-¡CÁLLATE LA BOCA, LA VAS A CAGAR!”
Y continuó de la siguiente forma:
“-¿Has besado ya a Omar? ¿Sabes que no se
tiene que enterar de nada? ¡Tienes que hacerle creer que le gustas!
-¡Estoy hasta las narices! ¡Sabes que con
Omar me llevo genial! ¡NO LE PUEDO HACER ESO! ¡Le engaño a él y me engaño a mí
misma!
-¡Eres imbécil! Tienes que seguir
engañándole, que no sospeche ni él ni nadie de lo que ha pasado, ni de lo que
va a pasar. ¿Te queda bien claro? ¿O te lo marco en la puta frente?
-¡Tú a mí no me tocas! ¡Desgraciado!
-¿Cómo qué no?
Se oyó como Ángela intentaba huir de aquella
persona tan misteriosa, no se oía su voz, se entendía perfectamente que la
había tapado la boca.
Por el pensamiento de Sara, llegó la parte
que a ella más la dolió y por la que por miedo, no pudo salvar a su amiga.
Aquel tipo tiró a Ángela sobre la cama, abuso de ella. Después
la mató, diciéndola:
-¿Ves esto? ¿Hija de puta, lo ves? ¡Si me
hubieras echo caso, no te tendría que matar!
-Por favor, no lo hagas. Te lo pido por
favor, no cuento nada.-dijo su amiga.
-¡Habértelo pensado antes! ¡ZORRA! “
Sara lo tenía claro: se trataba de un chico. La
forma en la que éste la insultaba y ella hacia lo mismo con él, era indudable. Uno de sus amigos, era un asesino. Despejó inmediatamente a Omar, porque en la
conversación, el chico quería ver sufrir a Omar y usó a Ángela como aliada.
Sin pensárselo dos veces, Sara se levantó de
su cama y se dirigió hacia la habitación de Omar para contarle todo lo que había
oído. De camino a la habitación de su amigo, se encontró con Darío.
-¿Dónde vas Sara? Apenas hay desayuno.
-No ,no voy a desayunar. Me encontraba mal.
Solo quería ir a hablar con Omar, a ver qué tal se encontraba.
Darío se acercó a Sara, la cogió la mano.
-Sara, Omar ha muerto.
-¿Qué? ¿Qué me estás diciendo?
-Sí.
Darío empezó a contar a Sara todo lo que había
sucedido la noche anterior y como habían encontrado el cuerpo de Omar sin vida.
Sara se llevó las manos a la boca y empezó a
llorar desconsoladamente. Dejó en mitad del pasillo a Darío y se dirigió hacia
su cuarto. Cerró la puerta de golpe. Levantó la mirada, no daba crédito a lo
que veían sus ojos, en una esquina de su habitación estaba él, el asesino de
Ángela y Omar.
-¿Tú? ¿Tú has matado a Omar y Ángela?
Aquel chico se rió de forma malvada y
repugnante.
-Nunca pensé que fueras tú. ¿Por qué, por qué
les mataste?
-Me deben muchos favores.
-No me lo puedo creer. No pensé que tú serías
capaz de hacerles esto a tus propios amigos.
De repente, aquel hombre sacó de uno de sus
bolsillos del pantalón la radio con la que Sara había grabado lo ocurrido entre
él y Ángela.
Sara se puso nerviosa, sabía perfectamente lo
que eso significaba.
-¡Ves lo que le ha ocurrido a Ángela! ¿LO
VES?
-Sí, si lo veo.
Sara intentó abrir la puerta y largarse. Pero
aquel chico fue más rápido que ella.
La ató las manos y los pies, la tapó la boca
con 2 metros de cinta aislante. Empezó a arrancarle la ropa, la tiró contra la
cama. Forzosamente abusó de ella. Al igual
que lo había hecho con Ángela. Posteriormente sacó el cartel que se le cayó a
Yoli encima de la cabeza y que Ángela tiró al lago y con la punta de hierro
saliente de éste , agujereó la cara de Sara. Acabó con la vida de una amiga más.
Seguidamente llamaron a la puerta, era Darío.
Aquel misterioso hombre, no sabía qué hacer. Recordó por dónde había entrado y
salió por el mismo sitio. Por el armario que comunicaba a la habitación de Ángela.
El picaporte empezó a moverse, la puerta se abrió.
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