viernes, 9 de enero de 2015

Capítulo 4 de Enséñame a Pensar.

CAPÍTULO 4
“Enséñame a pensar”
Omar, del susto, gritó. Todos y cada uno del resto del grupo acudieron instantáneamente a ver lo que había ocurrido. Todas las caras de los compañeros fueron idénticas a la de Omar. Efectivamente, el cuerpo de Ángela estaba allí tirado en el suelo de la habitación que ella había elegido, a su alrededor había un charco de sangre. Omar se acercó lentamente hasta donde se hallaba el cuerpo de Ángela. Se agachó hacia donde Ángela se encontraba, la cogió la mano, la tomó el pulso.
-¡Está con vida! ¡Llamad corriendo a una ambulancia!
-Omar, no podemos. No funciona ningún aparato móvil.-dijo Yoli que al igual que muchos de los demás estaba llorando.
-Joder… Angy se está muriendo y ¿no pensáis hacer nada?
Omar estaba muy cabreado, veía como Angy no volvería a sonreírle.
-¿Qué hacemos?-gritó muy fuerte éste.
Por unos instantes los ojos de Ángela se abrieron y Omar a provechó para preguntarla si se encontraba bien y qué la había pasado.
Ángela sin fuerzas para hablar le dijo:
-Gracias Omar, contigo valía la pena ser feliz.
Las lágrimas de Omar no cesaban de correr por sus suaves mejillas.
-No puedes irte Angy, no puedes.-repetía una y otra vez aquel joven chico dolido.
Las últimas palabras que Angy le dijo a Omar fueron:
-Omar, me enseñaste a pensar cuando menos sabía, y pensaba mientras me enseñabas. Te quiero. No lo olvides. Enséñame a pensar.
Sus labios y su boca se cerraron para siempre. Angy se fue, para siempre. La muerte se apoderó de su corazón y se llevó su alma.
Omar, destrozado, empezó a gritar repitiendo siempre las mismas palabras: Por qué Dios, por qué. Agarró el cuerpo sin vida de su Angy y se posó sobre su corazón y mirando a sus compañeros dijo:
-No funciona, su corazón ya no late.
Muchos de ellos, mayoritariamente los chicos, se acercaron a él para consolarle; los demás decidieron llorar por su cuenta: unos se quedaron a los pies del cuerpo de su amiga y otros se encerraron en sus habitaciones y empezaron a dar golpes. Aquella noche fue demasiado larga para todos aquellos, las horas no terminaban parecía que el reloj se había parado. Todos se pusieron de acuerdo para bajar al salón de aquella casa y pasar la aquella noche tan dura alrededor de la chimenea. El silencio acompañado de los llantos ocuparon  gran parte de la noche.
Aquel silencio del que os hablaba se acabó cuando Javi, hizo aquella pregunta que hizo de esa noche aún más horrible.
-¿Creéis que se ha suicidado?
Omar se abalanzó inmediatamente sobre Javier y le empezó a pegar.
-¡No vuelvas a decir eso, imbécil! ¿Me has oído?
-Darío y Antúan fueron corriendo a separarles porque Javier también empezó a pegarle.
-¡PARAD!-dijo Yoli.
-Parecéis tontos. No sabemos lo que la ha pasado, y Omar, es normal que Javi se haga esa pregunta. Todos nos la estamos haciendo.-dijo Helena que era la menos afectada por la situación porque con Ángela no se llevaba bien.
-Yo paso… Me marcho a  mi cuarto. Panda de sinvergüenzas.-dijo Omar.
Cleo le intentó detener pero aconsejada por Jorge, no le insistió.
Omar subió lentamente cada escalón de aquella interminable escalera y antes de llegar a su habitación, pasó por la habitación donde todavía se encontraba el cuerpo de Angy. Entró, se tumbó en la cama de allí, cerró los ojos y empezó a recordar la tarde tan bonita que había pasado junto a ella, aquel besó que le dio… Era inevitable que Omar no pudiera llorar, lo hacía sin parar. Cuando abrió los ojos, miró hacia el techo. En el techo había un mensaje, no muy bonito, y estaba escrito con sangre. Se podía leer:
“Serás el siguiente”
El chico, al ver aquello, se levantó corriendo de la cama y a la velocidad de la luz llegó al salón donde todos estaban. Algunos ya se habían quedado dormidos y se despertaron.
Omar sin apenas aliento, alertó a todos ellos de la situación.
-Angy no se ha suicidado. ¡La han matado!
-¿Quieres dejar de decir payasadas?-dijo Diego que se había despertado y estaba de mal humor.
-No son payasadas, es la verdad. Acabo de entrar en su cuarto y…
-¿Y qué?-preguntó Helena.
-En el techo está escrito con sangre que yo voy a ser el siguiente en morir.
Al oír aquella frase todos se levantaron del asombro.
-Omar, ¿estás oyendo lo que estás diciendo?-dijo Cleo que estaba un poco indignada con las palabras de éste.
-Cleo, tiene razón ¡Eso qué has dicho es muy fuerte!-dijo Darío, que al terminar esta oración Cleo le se puso colorada como un tomate al ver que éste la daba la razón.
-¿Es que no me creéis?-dijo Omar un poco cabreado.
-Yo sí que le creo- dijo Antúan
-Yo también-dijo Rocío.
-Venid todos y comprobáis lo que yo os he dicho-añadió Omar y señaló a las escaleras.
Los once se dirigieron hacia la habitación de Ángela. Rocío nerviosa, agarró fuerte a Antúan y vio como Darío le echó “un mal de ojo”. Al llegar a aquella habitación, ninguno de los once, incluido Omar, que aunque ya lo había visto seguía impresionado, ninguno daba crédito a lo que estaban viendo sus ojos. Como bien había dicho Omar minutos antes, en el techo de ese cuarto se podía leer claramente:
“Serás el siguiente”
Todos se miraron, desde aquel momento ya ninguno de ellos confiaba en nadie de los de alrededor.
-¿Quién de nosotros ha matado a Ángela y ha puesto eso en el techo?-gritó Yoli que estaba cabreadísima.
-Eso, o que alguien nos quiere matar-añadió Darío.
-¿Estamos tontos, o qué nos pasa, de verdad? Cómo pensáis que alguien nos quiere asesinar o que uno de nosotros somos un asesino.-dijo Sara que no se creía nada de lo que sus ojos veían.
-No sé, pero aquí algo está muy claro. Angy ha sido asesinada.-dijo Omar.
-¡Tú estás pirao! ¿Cómo puedes decir eso? A Ángela lo que la pasa es que no soportaba más la vida y se ha quitado ella misma la vida. ¡No ves que se ha cortado las venas!-dijo Antúan insinuando a Omar que Ángela se había quitado la vida.
Cuando Antúan terminó sus palabras, Omar le enganchó de la camiseta y le acercó a la pared.
-¡No vuelvas a decir eso! ¿Me oyes, imbécil?  Angy no se ha suicidado. ¡La han matado!
Mientras Darío se reía de aquella situación, Rocío acudió a separar a los dos hombres que por poco llegan a las manos.
-¡Basta!
Inmediatamente Omar y Antúan se separaron.
Omar a buen paso, se acercó  donde dejaron a Ángela y la cogió una mano.
-Sí, todo apunta a un suicidio. Pero cuando vine yo no había ni rastro de cuchillos, ni de cristales, ni de ningún objeto con el que se hubiera podido cortar. Y busqué por toda la habitación.-dijo Omar.
-Quizás Omar tenga razón y… no sea un suicidio…-dijo muy dubitativa Helena.
-¡Estoy convencidísimo de que la han matado! Angy nunca haría nada de eso.-dijo Omar que después de decir estas palabras se marchó corriendo a llorar a su cuarto.

Diego pronunció las últimas palabras de la noche y seguidamente todos se fueron a dormir, excepto Darío que fue a la habitación de Omar a consolarle. El día siguiente fue aún peor.

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