lunes, 29 de diciembre de 2014

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FINAL DE MI PRIMERA NOVELA!!!!!!!!!!

CAPÍTULO VII: La clave está en dejarse llevar.
Eran ya las 7 de la mañana cuando abrí los ojos; mire al otro lado de la cama, pero Hugo ya no estaba; llegué a pensar que todo había sido un sueño y que todo formaba parte de mi imaginación, pero al levantar la almohada, debajo de esta había una nota que decía:
-La clave está en dejarse llevar. Feliz Navidad Aza. Y quiero que vuelvas a hacer pedazos este colchón o cualquier otro junto a mí, pero me tengo que ir. Disfruta de este día con tus hijos y mañana Dios dirá.
Cogí aquella notita y la abracé con mucha fuerza y se me dibujó una sonrisa en la cara.
Me levanté de aquella cama llena de polvo y me dirigí a vestirme a mi cuarto.
Ya eran casi las 8 de la mañana y tenía que preparar el desayuno a los niños, porque seguramente no tardarían nada en bajar y ver que les había traído Papa Noel.
Cuando bajé al salón, en aquel árbol de Navidad había muchísimos regalos, pero ni me paré a ver que eran.
-Parece ser que los niños se han portado bastante bien.-pensé yo.
Hoy estaba muy contenta y estaba dispuesta a hacer chocolate con churros, de camino a la cocina sobre mi nariz pasó un olor muy dulce, aquel olor era muy semejante a las galletas que comimos ayer por la noche. Cuando llegué a la cocina, vi encima de la mesa unas tazas de chocolate y en el centro galletas como las de ayer, pero hoy el mensaje era distinto. Hoy se podía leer juntando todas las letras de esas galletas:
ENSEÑAMÉ A OLVIDARME DE PENSAR.
Debajo de cada taza de chocolate ponía el nombre de su “dueño”, en la mía no solamente ponía mi nombre, en el lado de atrás había dibujado un corazón y en su interior ponía:
“Tú y yo, próximamente…”
La cogí y lo leí, seguidamente se me dibujo una sonrisa y me puse a pensar en él.
Desayuné y regresé de nuevo a mi habitación a ponerme algo de ropa porque estaba en sujetador y bragas. Al llegar vi la foto de Iker, había sucedido todo tan rápido, demasiado diría yo. La cogí y la abracé fuerte; releí su carta y me di cuenta que una de sus frases fue:
“Sé feliz y no cierres las puertas a nada”
Lo dejé todo en la cómoda y me tumbé en la cama, miré fijamente al techo y dije en voz alta:
-Iker, tú que me conoces, ¿crees que lo estoy haciendo bien? ¿O quizás voy demasiado deprisa?
-Por un momento, creí escuchar su voz. Tomadme por loca pero la escuché y me dijo:
-Es tu momento, sé feliz, te lo mereces.
Sonreí y cogí de nuevo su foto, Le dí un beso en su bonita cara y le dije:
-Gracias por todo.
De repente llamaron a la puerta. Eran los niños venían a “despertarme” para que les acompañara a abrir sus regalos.
-Mamá, mamá corre vamos a abrir los regalos.-me dijo Héctor.
Ver su cara de felicidad en este día no tenía precio.
-Antes he bajado y no he visto nada.-les mentí.
-¿Enserio?.-dijo con cara de preocupado Samuel.
-¡Mira que sois tontos! Corred que hay un montón de regalos.
Me agarraron del brazo  y corriendo bajaron las escaleras y me llevaron al pie del árbol de Navidad. Empezaron a abrir sus regalos.
-Toma, lo que quería. ¡El barco de los playmobil!.-dijo Samuel.
-Mira Mamá, me han traído la mansión secreta de Spiderman.-dijo Héctor.
-¡Ala chicos que suerte!
-Mamá, ¿esto tan pequeño qué es?.- me preguntaron los dos a la vez.
-No sé… por la pinta que tiene, parecen ser cartas.
-Jobar, no hemos pedido cartas…
-Pues entonces yo que sé.- les sonreí, yo sabía perfectamente lo que era y estaba segurísima que les iba a encantar.
Cuando lo abrieron empezaron a correr por todo el salón y por parte de la cocina.
-¡TOMA YA!-gritaban al mismo tiempo que corrían.
-Mamá, ¡son las entradas para el partido del 7 de diciembre del Atleti!-dijo Samuel
-¡Y encima es en el Vicente Calderón!.-añadió Héctor.
-¡Anda qué suerte!-les dije yo un poco impresionada porque pensé que serían unos cromos de los Bakughan o como se diga eso.
De repente, sonó el Whatsapp de mi móvil. Era un mensaje de Hugo que decía:
-Aunque yo soy madridista, nos vamos el 7 a ver el partido al Calderón, tengo también tu entrada y la mía.
Le contesté diciéndole que si todo eso de las entradas había sido idea suya. Y en unos instantes ya me había respondido con un:
-¿Idea mía? ¡Díselo a Papa Noel!
Al lado de aquel mensaje también había un emoticono que representaba una cara con un guiño.
Seguidamente le escribí otro emoticono con una lengua afuera y le dije:
-No tenías que haberte molestado en comprar nada a los niños.
Hugo me contestó con:
-No ha sido cosa mía, habrá sido cosa de Papá Noel, pesada. ¿Es que ya no crees en la magia navideña?
Yo le seguí el rollo y le dije:
-Antes no, ahora sí. J
Mientras los niños continuaban abriendo los regalos, seguimos hablando por el móvil.
-¿Y ese cambio de opinión?
-Quizás haya aprendido que lo mejor es dejarse llevar.
Me mandó una carita sonriente.
-Y por cierto, gracias por lo del desayuno.
Me envió el último mensaje y se debió de desconectar. Este fue su último mensaje:
-Tú y yo, próximamente.
Yo le contesté con un emoticono de una carita con ojos de corazones y me fui a ver a los niños terminar de abrir sus regalos.
-Mamá, Papá Noel te ha dejado un regalo.-me dijo Samuel.
-¿A mí?
-Sí Mamá, ahí pone: Para Azahara-me dijo Héctor
-¡Anda, es verdad! A ver, a ver. Comencé a abrir mi regalo.
Terminé de abrirlo, “Papá Noel” me había regalado dos libros de Federico Moccia, de mi autor favorito y justamente los dos que me quedaban: “Perdona si te llamo amor” y “Esta noche dime que me quieres”.
Sabía perfectamente que todo había sido obra de Hugo y le llamé.
-¿Sí?, ¿dígame?.
-Hugo, tú eres tonto, ¡no tenías que comparme nada!
-Azahara, ¿todavía sigues con lo mismo?
-Esta bien, ha sido Papa Noel.
-Muy bien, así me gusta.
-Oye… No me tomes por tonta.
-¿Yo? ¿Tonta tú? No eres tonta, estás muy tonta.
- Y tu eres un idiota.
Y así una serie de insultos pero en modo cariñoso y con risas.
-Aza…
-Hugo…
-Te quiero.
Con aquel “te quiero” me quedé muda. No sabía que contestarle y le dije:
-Te quiero…
Y para cortar el silencio que se quedó en aquel momento le dije:
-Hugo ¿por qué no te vienes luego a comer?
-Aza, ya causé demasiadas molestias ayer, hoy es un día para que disfrutes con los niños.
-Anda, por fa. También quiero disfrutadlo contigo y estoy seguro de que los niños estarán encantados de que vengas. Y a tu lado me siento más feliz.
-Y yo también Azahara. Pero creo que ya lo de ayer fue suficiente.
-Te quiero aquí a mi lado, por lo menos hoy.
-Mira voy a ir porque me muero de ganas de abrazarte, por cierto ¿te puedo llamar Azi?
-Venga ya estás tardando. Llámame como te dé la gana, como si me quieres llamar morena, o jefa, como tú quieras.
-Vale.-se rió
-Hasta ahora.
Y colgué. Les di a los niños el desayuno, estaban tan contentos y deseando de jugar con los juguetes que se le terminaron en un visto y no visto.
En menos que cantaba un gallo, Hugo ya estaba en mi casa, al llegar me besó y seguidamente fue corriendo a saludar a los niños, jugamos con ellos durante todo el día.  Desde aquel día y hasta el día de hoy Hugo sigue viviendo con nosotros. El día 7 de diciembre fuimos a ver el partido Atlético-Real Madrid al Vicente Calderón y no veáis lo enrabietados que salieron los niños porque el Atleti perdió 0 a 2. Hugo se pasó todos los días siguientes haciéndolos rabiar diciéndoles lo muy torpe que era Koke, yo me moría de amor con ellos. El año siguiente fue uno de los mejores de mi vida.
 Hoy, día 13 de junio he decidido escribir este libro, para que todos aquellos que no creéis en la Navidad o que no os gusta por algún motivo, le empecéis a buscar algún sentido, porque realmente la Navidad es algo mágico.
En esta vida, nacimos para ser felices; pero muchas veces en nuestro camino nos encontramos numerosos obstáculos que nos dificultan el paso; pero no os preocupéis algún día echaréis la cabeza atrás y diréis: lo superé. Andamos en un camino donde nunca sabes lo que te puedes encontrar, ni lo que te puede suceder. No intentes buscar el porqué de los sueños, pues no le encontrarás, tampoco busques el porqué de la vida, pues nunca lo averiguarás; solamente, sé tú, que los de tu alrededor vean siempre esa sonrisa con la que te despiertas cada mañana y que si alguna vez te encuentras triste, no temas, una sonrisa estará a punto de chocar contigo. Y si esa sonrisa nunca llega, refúgiate en ti, en lo que te gusta y en lo que te hace feliz y recuerda que NADIE DIJO QUE FUESE FÁCIL.
Yo hoy miro atrás y no me arrepiento absolutamente de nada, porque aquellas piedras que la vida puso en mi camino, las superé con dolor y mucho sufrimiento, pero al mirar hacia atrás me siento orgullosa de poder haberlas borrado. Sed felices porque es algo muy importante y lo más bonito es dejarse llevar. No tengas miedo, puede que el Miedo no siempre sea tan malo. Siempre tienes que arriesgar, porque podrás ganar y si aun arriesgando pierdes, tendrás la conciencia tranquila porque lo has intentado.
No intentes llamar demasiado la atención porque eso agobia a los fuertes y enriquece a los débiles.
Nunca actúes porque los demás te lo han dicho, si no es el momento no lo es, tú mism@ tienes que decir cuándo y dónde es el momento.
Ni despacio ni corriendo, cuando llegue, llegará.
Y para finalizar, a todos aquellos que la Navidad la pasáis solos o tristes o sinceramente ni la celebráis; solo un consejo:
“Quizás no te guste la Navidad, pero deja que esa magia te ilumine y puedas conseguir tus sueños porque en Navidad:

Nútrete de sueños
Ama lo que haces
Vive como si no hubiera un mañana
Ilusiónate con las pequeñas cosas
Desea la paz para los demás
Abraza a la vida
Déjate llevar”
Antes de finalizar, os tengo que contar una anécdota:
El día 28 de diciembre Hugo y yo gastamos una inocentada a mis padres diciéndoles que estaba embarazada. Se lo tragaron, pero luego se quedaron desilusionados, y quién me iba a decir que desde diciembre llevo a una preciosa niña en mi vientre.




  FIN

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